La vida es movimiento (Parte I): El síndrome de inmovilización

La mayoría de nosotros ha tenido alguna vez algún familiar o amigo cercano que está cuidando de otra persona, la cual por distintos motivos y patologías se encuentra en una situación por la que debe guardar reposo en cama. El reposo es necesario para el cuerpo pero, prolongado en el tiempo, puede tener consecuencias nefastas.

El reposo prolongado en cama produce múltiples cambios y complicaciones. Puede suceder a cualquier edad, pero los ancianos son los que están en mayor riesgo de inmovilización por su declinación biológica normal. Llamaremos inmovilidad al descenso de la capacidad para desempeñar actividades para la vida diaria por deterioro de las funciones motoras. El ndrome de inmovilización es la suma de los daños que aparecen en el organismo como consecuencia de la falta de movimiento.

El síndrome de inmovilización se da en una persona, que solía ser independiente en sus AVD (actividades de la vida diaria), como consecuencia de la inactividad prolongada y permanencia en cama, independientemente de la enfermedad que lo haya llevado a ese estado. Los pacientes que han sufrido una cirugía del ámbito de traumatología también pueden pasar largos períodos de inmovilización, por lo que es necesario un proceso post-quirúrgico correcto que le devuelva la autonomía al paciente y la absoluta recuperación.

Las consecuencias del síndrome de inmovilización son:

  • Limitación marcada de la motilidad
  • Disminución de la sensibilidad propioceptiva
  • Pérdida del esquema corporal y de los esquemas motores
  • Trastornos de equilibrio
  • Contracturas musculares
  • Amiotrofia
  • Retracciones tendinosas, rigidez y anquilosis articular.
  • Desmineralización ósea (osteoporosis)
  • Relajación de esfínteres o pérdida del control de esfínteres
  • Úlceras por decúbito
  • Éstasis pulmonar
  • Anorexia con su consecuente desnutrición
  • C
  • Deterioro mental progresivo.

3 semanas de inmovilización significan la pérdida del 50% de la masa muscular y 8 semanas la pérdida del 16% de la masa ósea.

Después de 8 semanas de inmovilidad se desarrolla intolerancia a carbohidratos y y el riesgo para desarrollar trombosis venosa profunda es mayor, así como para desarrollar hipotensión ortostática, úlceras de presión y anquilosis articular.

EFECTOS DE LA INMOVILIZACIÓN

 El aparato locomotor es el órgano más afectado por el reposo, ya que es el que se encarga directamente del movimiento.

Los efectos de la inmovilización sobre los diferentes órganos los podemos resumir en los siguientes puntos:

Afectación articular:

Hay articulaciones especialmente sensibles a la inmovilización, sobre todo si se inmovilizan en mala posición. Tobillo, rodilla y cadera. También hay una pérdida de la elasticidad, engrosamiento y acortamiento de la cápsula articular y ligamentos. Las fibras colágenas se hacen menos distensibles y tienen tendencia a fijar la articulación en la posición en la que está inmovilizada.

Afectación muscular:

Perdida de funcionalidad muscular: aparece a velocidad doble si el músculo se inmoviliza en posición acortada

Pérdida de fuerza: los músculos de extremidades inferiores, sobre todo los antigravitatorios (cuádriceps), pierden fuerza a velocidad doble que los músculos de las extremidades superiores. La recuperación de fuerza es más lenta que su pérdida.

Osteoporosis: Debida a inmovilización, es la forma de osteoporosis secundaria más frecuente. Se observa tras la inmovilización por fractura y aparece frecuentemente en parálisis.

Alteraciones en el Sistema Nervioso Central:

Disminución de estímulos cinestésicos, visuales, auditivos, táctiles y sociales, que producen alteración en la coordinación, el equilibrio y la percepción.

 

Debido a todos los factores anteriores, está claro que es fundamental plantearse un tratamiento preventivo con movilización, en todas aquellas personas que se encuentren en esta situación.

Linfedema y ejercicio físico

¿Cómo combatir el linfedema?

El linfedema es una hinchazón de los tejidos blandos por la acumulación de fluido intersticial rico en proteínas, causado por el fallo de la circulación del flujo linfático.

Esta patología puede afectar a hombres y mujeres de cualquier edad. De un 3-58 % de personas sobrevivientes de cancer de mama lo padecen y suele venir acompañado de una limitación en la funcionalidad de la extremidad. Normalmente se presenta una distribucion unilateral severa.

La sintomatología en estadíos primarios mejora con la posición en declive así como con la compresión del miembro afecto.

El linfedema primario se produce por un fallo del propio sistema linfático (ausencia, disminución o hiperplasia de ganglios y/o vasos linfáticos), y es menos frecuente que el secundario, afectando habitualmente a las extremidades inferiores e iniciándose en zonas distales. La evolución es individual y puede verse influenciada por factores externos.

De todas las patologías linfáticas, los linfedemas representan la mayor indicación fisioterapéutica.

El linfedema secundario causado por un daño en el sistema linfático después de la cirugía o tratamiento con radioterapia para cáncer de mama, podría dirigir a un local o regional acúmulo de fluido linfático. Esta condición es la complicación crónica mas importante después de la disección de los ganglios linfáticos axilares y tiene tendencia a progresar.

Los objetivos principales del tratamiento fisioterapéutico serán minimizar los factores de riesgo de progresión del linfedema, reducir el tamaño del edema, mantener o restablecer la función y mejorar el aspecto de la extremidad afecta. En casos avanzados  también se intentaría reducir la dureza del edema y evitar la aparición de fibrosis irreversible así como prevenir las complicaciones. Los objetivos secundarios serán evitar el dolor y la limitación osteomuscular así como preservar la calidad de vida de los pacientes.

En la consulta, los fisioterapeutas se encargarán de realizar al paciente una terapia descongestiva completa (CDT), la cual implica distintos procedimientos, a saber:

Protección de la piel,drenaje linfático manual (el cual tiene como objetivo eliminar el exceso de líquido intersticial y aumentar el transporte linfático), vendaje y la orientación sobre la actividad física (para mantener / aumentar la movilidad, se anima a los pacientes a mantener la función normal.)

Hace tiempo, se recomendaba a los pacientes el reposo y evitar cualquier tipo de actividad física con la extremidad afecta para evitar el aumento de las necesidades metabólicas de los tejidos, y, por tanto, la variación en la producción de linfa. Sin embargo, diversos estudios y revisiones han puesto de manifiesto hoy en día que la falta de actividad física repercute negativamente en el área sistémica a las mujeres sometidas a este tratamiento de quimioterapia o radioterapia.

Existen gran variedad de estudios que abarcan este campo, cada uno de los cuales ha diseñado su plan de intervención con ejercicio físico de diferente índole, entre los cuales podemos encontrar fortalecimiento muscular con pesos libres o contra Resistencia, ejercicios en agua, mediante un sistema de poleas, mediante juegos acuáticos, en el gimnasio o al ritmo de la música, o incluso con una actividad que esta tan en auge en nuestra sociedad como puede ser el.

Un programa de actividades no restringidas de 6 meses, acompañado por ejercicios de resistencia moderada 2 o 3 veces por semana de 45 minutos a una alta intensidad, es más efectivo para la reducción del linfedema ya que aumenta la aclaración linfática.

Con respecto a la práctica diaria de la fisioterapia, es fundamental que el fisioterapeuta ponga en práctica estos nuevos hallazgos, ya que constituyen una mejora significativa en la vida de aquellas personas que sufren esta patología. También hay que tener en cuenta, que este tipo de profesionales utilizan las herramientas nombradas anteriormente (drenaje linfático manual, vendaje compresivo, ejercicio físico…) con mucha frecuencia, lo que nos convierte en las personas idóneas para tratar esta condición.

 

 

“Comparaciones odiosas”

Todos hemos escuchado alguna vez eso de que las comparaciones son odiosas, pero, entonces, ¿por qué tienen lugar?

Muchas veces, además de odiosas las sentimos inevitables.

En ocasiones somos nosotros mismos quienes nos comparamos con los demás, y ello puede resultar bastante frustrante por dos motivos:

  • Nos comparamos con personas que, a nuestro parecer, son “mejores”. Esto es así porque las admiramos y nos gustaría ser como ellas, o porque las envidiamos y buscamos, a toda costa, reafirmarnos en nuestra posición de rivales y ganar la batalla que nosotros mismos hemos creado contra él/ella. En el caso de las personas que admiramos, puede resultarnos útil fijarnos en aquellos atributos que destacan en ellas o atraen a los demás puesto que, por todos es sabido que aprendemos por observación desde que somos unos niños, y es una buena forma que tenemos de ser mejores personas en todos los sentidos. El problema viene cuando perseguimos convertirnos en esa otra persona: queremos ser tan populares como él/ella, queremos viajar tantas veces como él/ella lo hace y visitar multitud de lugares exóticos, queremos tener un cuerpo como el suyo, queremos tener unas amistades tan forjadas como las suyas, queremos ser igual de inteligentes y tener los mismos estudios, nos gustaría haber conseguido un trabajo como el suyo… Es cierto que con esfuerzo, conciencia y dedicación podemos mejorar en muchísimos aspectos de nuestra vida: para poder viajar tenemos que ser más ahorradores, trabajar duro y saber posponer los pequeños placeres a corto plazo; para conseguir un mejor cuerpo tenemos que llevar unos hábitos de vida saludables, referentes a alimentación, ejercicio físico y bienestar mental; para forjar unas buenas relaciones de amistad tenemos que responsabilizarnos más en hacerlo posible, ser más empáticos, aumentar la frecuencia del contacto con nuestros amigos; para tener los mismos estudios tenemos que ser perseverantes y trabajar mucho; y, para muchas otras cosas también es importante tener suerte y/o una determinada genética. Pero todo ello no hará que nos convirtamos en esa persona. Aquí es donde puede aparecer la frustración. No debemos perseguir convertirnos en otra persona, sino ser la mejor versión de nosotros mismos. Así siempre que mejoremos, con pequeños pasos, nos sentiremos orgullosos del resultado. En cambio, si queremos convertirnos en otra persona acabaremos agotados tras numerosos intentos sin éxito y no habremos conseguido mejorar, puesto que bajo nuestra percepción, no habremos conseguido el objetivo.
  • Con respecto a las personas que “envidiamos” ocurre lo mismo que con las personas que consideramos que son “peores” que nosotros, a pesar de que la envidia se genere por el conocimiento de la valía de aquellas. De alguna manera hacemos, a esta persona, nuestra rival porque sabemos que es, potencialmente, un contrincante bastante fuerte. Por ello, intentamos buscar en qué somos mejores y cambiarla de bando.

– También nos comparamos con personas que a nuestro parecer son “peores”. De esta manera, nos reafirmamos en una posición, sea cual sea, que refleja poder sobre el otro. Pero, ¿qué hay detrás de todo esto? Cuando nos pasamos la vida buscando razones que confirmen que somos mejores que los demás, en algún aspecto, lo que conseguimos es confirmarnos a nosotros mismos la inseguridad que tenemos ante tal aspecto o ante los demás. Es cierto que todos tenemos cosas malas y cosas buenas, por lo que no debemos medirnos únicamente por ello: “yo soy más guapa”, “yo he sacado mejor nota”, “yo tengo más dinero y puedo hacer más cosas”, “yo tengo trabajo y tú no”. Todos estos ejemplos denotan un estado “defensivo” que puede sacar a relucir carencias en otros aspectos. Por lo que, aún con una apariencia bastante altiva a ojos de los demás, internamente volvemos a sentirnos frustrados.

También suele ocurrir que sean los demás quienes nos comparan con otras personas o que seamos nosotros quienes comparamos a los demás con otras personas.

En estos casos, del mismo modo que depositan expectativas en nosotros o nosotros en los demás, también tendemos a hacer comparaciones: “ya es hora de que encuentres trabajo, tu hermano con tu edad ya lo tenía”, “¿Un cinco? si tus compañeros han sacado un nueve, ¿qué te ha pasado?”, “este chico me ha caído bien, pero tu exnovio me caía mucho mejor”, “a Marta nunca puedo contarle nada, siempre me interrumpe, en cambio tú siempre me escuchas”…

Entonces, ¿dónde está lo maravilloso de las comparaciones?

 Todo lo explicado anteriormente se refiere la comparación con personas. Pero no hemos hablado de la comparación de comportamientos o situaciones: ¿Cuántas horas dedica ella al día a buscar trabajo y cuántas dedico yo? ¿Qué es lo que hace él, que no hago yo, para conseguir tener un cuerpo más saludable? ¿Cuál es el camino que toma para llegar al mismo destino más rápido? Este tipo de comparaciones pueden llegar a ser muy útiles y abrirnos un sin fin de oportunidades. Y estas comparaciones, al contrario que las anteriores, sí son muy positivas porque nos permiten aprender sin dejar de ser nosotros mismos.

 Las comparaciones nos permiten analizar alternativas y decidir la más adecuada. De hecho es algo que hacemos bastante a menudo: Por ejemplo, cuando vamos al supermercado y cogemos el producto de marca blanca en lugar del que tiene marca comercial porque nos resulta más barato y tiene el mismo sabor. O cuando buscamos un vuelo o un hotel por internet, que comparamos calidad y precio de muchos de ellos para escoger con criterio la mejor opción.

 Es necesario comparar lo que hacen los demás, diferente de lo que hacemos nosotros mismos, para aprender a escoger el camino adecuado. Del mismo modo que es importante compararnos con nosotros mismos con respecto a lo que hacíamos antes y lo que hacemos ahora, para descubrir cuál es el comportamiento más adecuado.

Nuestro consejo: ¡Aprovechad las comparaciones de comportamientos y deshaceros de las comparaciones personales!

 

 

La importancia de la salud mandibular (parte 2)

La mandíbula y la postura global.

Como explicamos en el articulo anterior, el organismo en su totalidad actúa a través del principio de compensación. Cuando aparecen alteraciones en el tercio superior del cuerpo, se producen cambios compensatorios a través de la tensión muscular que se genera en las distintas regiones de la columna, lo que fuerza a una corrección de la posición o la postura. Estos cambios adaptativos, ocurren a todos los niveles, sin que el cuerpo presente una tolerancia a ellos1,2.

Basándose en esto, se ha relacionado la articulación mandibular con múltiples alteraciones en diferentes partes del cuerpo, entre las que se incluyen la columna cervical (de la que hablamos en el artículo anterior), columna dorsal, la musculatura isquiosural, postura…resultando relevante la evaluación conjunta de estas estructuras. En este artículo vamos a centrarnos en estas relaciones y en como un tratamiento de estas zonas puede mejorar nuestro DTM*.

Recordemos que la articulación temporomandibular o ATM, es la articulación formada por la rama mandibular y un pequeño orificio que se sitúa por delante del conducto auditivo, formando una articulación la cual encaja para permitir los movimientos de apertura, cierre y traslaciones laterales que dan lugar a los movimientos básicos de la vida diaria, como son comer, hablar, toser…etc. Las molestias en esta articulación son frecuentes, ya que es una de las que presenta un mayor numero de movimientos diarios, así como traumatismos constantes.

 

*Enfermedad o trastorno temporomandibular

La mandíbula y la columna dorsal.

Frente al abordaje de la ATM a través de la columna dorsal, un estudio realizado por Packer en  2015 confirmó la existencia de un incremento en la actividad contráctil de la musculatura encargada de la masticación (concretamente el músculo temporal y la musculatura suprahioidea) tras una manipulación de la zona dorsal, sumada a un programa de ejercicios para dicha musculatura2.

Gracias a las manipulaciones en la zona torácica superior, obtuvieron un aumento también en la apertura máxima de la boca, mostrando diferencias significativas2,3, lo cual podría verse influenciado por el aumento de actividad muscular anteriormente observado.

A nivel de las articulaciones de la columna existen una serie de receptores que envían información a través del sistema nervioso, los cuales se encuentran situados en cápsulas articulares, ligamentos, discos intervertebrales…los cuales serán los responsables de los cambios en la actividad muscular cuando son estímulos, justificando lo anteriormente expuesto2,3.

La mandíbula y la postura

Existen estudios que afirman la existencia de una relación entre la postura corporal global y la articulación temporomandibular1,4,5. Frente a esto, Maluf estudió en 2010 el uso de la reeducación postural global (RPG) para el tratamiento de estas patologías, demostrándose una mejora en el sueño, la masticación y en la sintomatología auditiva, así como el dolor en la articulación temporomandibular, las cefaleas, además de un aumento en la actividad de la musculatura masticatoria principal4. Los resultados suponen que ambas cadenas musculares y el estiramiento asociado a la terapia manual disminuye la intensidad del dolor en la articulación, el dolor de cabeza y el raspado de los dientes1,4.

También puede abordarse aquí la idea del estudio de La Touche en 2011, que añade la influencia de la postura de la cabeza sobre la articulación temporomandibular. Estos autores apoyan la idea de que la postura de la cabeza modifica la apertura máxima de la boca y los umbrales de dolor a la presión6.

La articulación temporomandibular por todo esto se ha convertido en un centro de tratamiento importante tanto para el fisioterapeuta como para el odontólogo, ya que un tratamiento adecuado de la misma puede ser la cura o mejora de distintos cuadros.

 

 

Bibliografía

1.Saito ET, Akashi PMH, de Camargo Neves Sacco I. Global Body Posture Evaluation in Patients with Temporomandibular Joint Disorder. Clinics (Sao Paulo). 2009;64(1):35–9.

2.Packer AC, Pires PF, Dibai-Filho AV, Rodrigues-Bigaton D. Effect of upper thoracic manipulation on mouth opening and electromyographic activity of masticatory muscles in women with temporomandibular disorder: a randomized clinical trial. J Manipulative Physiol Ther. National University of Health Sciences; 2015;38(4):253–61.

3.González-Iglesias J, Cleland J a, Neto F, Hall T, Fernández-de-las-Peñas C. Mobilization with movement, thoracic spine manipulation, and dry needling for the management of temporomandibular disorder: a prospective case series. Physiother Theory Pract. 2013;29(8):586–95.

4.Samia A. Maluf, Bruno G.D Moreno, Osvaldo Crivello, Cristina M.N. Cabral, Gislaine Bortolotti APM. Global Postural Reeducation and Static Stretching Exercises in the Treatment of Myogenic Temporomandibular Disorders: A Randomized Study. J Manipulative Physiol Ther. National University of Health Sciences; 33(7):500–7.

5.Da Costa DRA, De Lima Ferreira AP, Pereira TAB, Porporatti AL, Conti PCR, Costa YM, et al. Neck disability is associated with masticatory myofascial pain and regional muscle sensitivity. Arch Oral Biol. 2015;60(5):745–52.

6.La Touche R, París-Alemany A, von Piekartz H, Mannheimer JS, Fernández-Carnero J, Rocabado M. The influence of cranio-cervical posture on maximal mouth opening and pressure pain threshold in patients with myofascial temporomandibular pain disorders. Clin J Pain. 2011;27(1):48–55.

La importancia de la salud mandibular (parte 1)

La articulación temporomandibular y la columna cervical

La articulación mandibular se ve implicada en la mayoría de actividades repetitivas diarias de los seres humanos. La mayoría de las capacidades vitales de una persona incluyen a dicha articulación, lo que la convierte en una estructura fundamental en la vida, alcanzando una frecuencia de movimiento de entre 1500 a 2000 veces al día1. No es de extrañar, que tras una sobresolicitación tan elevada de una estructura, sus componentes sufran alguna modificación o alteración, conduciendo ello a la patología que nos atañe.

Estas alteraciones pueden incluir cualquier componente relacionado con dicha estructura. Dentro de este complejo, debemos incluir la articulación temporomandibular (ATM) en sí, pero no debemos dejar a un lado tejidos colindantes y fuertemente relacionados como los músculos masticatorios, músculos de la cabeza, el cuello y demás tejidos contiguos. Para definir este tipo de patología, la bibliografía acude al término disfunción o trastorno temporomandibular (DTM)2.

Los trastornos temporomandibulares pueden ser provocados por causas muy diversas, como alteraciones biológicas, anatómicas, biomecánicas, de comportamiento, ambientales y/o emocionales2. Todas ellas pueden provocar una alteración del sistema masticatorio, provocando así un agravamiento o perpetuación de dicha patología2,3. El patrón de oro de aparición de un DTM está compuesto por causas musculares, alteraciones intraarticulares y enfermedades degenerativas, siendo la primera la más frecuente, ya que afecta a toda la musculatura masticatoria, además de los músculos del cuello y los hombros3.

Tras revisar la bibliografía, se ha observado un aumento del número de pacientes que sufren DTM en nuestros días. Al menos entre un 5 o un 6% de la población sufrirán una experiencia dolorosa que envuelva la articulación temporomandibular a lo largo de su vida1. Más del 70% de los adultos en la población poseen al menos un síntoma de origen muscular; de ellos, al menos un tercio poseen una sintomatología múltiple, los cuales no llegan a ser diagnosticados hasta la visita al especialista4.

Muchos pacientes presentan una historia de múltiples tratamientos y medicaciones, pero la terapia no presenta los resultados esperados a largo plazo. De acuerdo a las teorías prevalentes a día de hoy, se piensa que los DTM están relacionados con el equilibrio de todo el cuerpo5.

Dicho equilibrio se debe a que el organismo en su totalidad actúa a través del principio de compensación. Cuando aparecen alteraciones en el tercio superior del cuerpo, eso conduce a cambios compensatorios a través de la tensión muscular que se produce en la región de la columna, lo que fuerza a una corrección de la posición o la postura. Estos cambios adaptativos, ocurren a todos los niveles, sin que el cuerpo presente una tolerancia a ellos1,5.

Basándose en esto, se ha relacionado la articulación temporomandibular con múltiples alteraciones en diferentes partes del cuerpo, entre las que se incluyen la columna cervical, dorsal, la musculatura isquiosural… resultando relevante la evaluación conjunta de estas estructuras. Existen varias hipótesis que han relacionado estas estructuras como el control postural, la duramadre y las cadenas musculares6, versando todas ellas a través de relaciones fisioanatómicas.

 

La articulación temporomandibular y el raquis cervical

Los pacientes con disfunciones de la columna cervical pueden presentar dolor y disfunción en la región mandibular y facial, encontrándose la mayor incidencia, en el raquis cervical alto cuya patología condiciona o provoca la posición disfuncional de la ATM7. Ya, Von Piekartz en 2011, planteó que en pacientes que han sido diagnosticados de cefaleas de origen cervical, se ha sobrevalorado dicha articulación, dejando de lado otras patologías como los DTM, los cuales no reciben la suficiente atención8.

Para el enfoque de esta estructura, debemos tener en cuenta el concepto de interdependencia regional el cual establece que, si se reduce la movilidad en un segmento, esto podría desarrollar dolor en segmentos cercanos y funcionales, con la función de compensar la hipomovilidad4. Ilustrando esta teoría, cabe destacar que la columna cervical y la torácica presentan lazos anatómicos y biomecánicos.

La columna cervical es la región corporal la cual ha presentado un mayor número de artículos que defienden dicha relación. De los distintos abordajes estudiados, el uso de una férula oclusiva sagital ha demostrado ser el tratamiento más eficaz, proporcionando en un corto periodo de tiempo, mejoras en los síntomas de DTM, una disminución de la tensión muscular que aumenta el rango de movimiento y una disminución de las cefaleas. El uso de las manipulaciones a nivel de la charnela occipital por parte de un fisioterapeuta especializado, ha demostrado una mejora en el rango de apertura de la boca, así  como aumentan los umbrales de dolor a la presión en el temporal. La aplicación de una terapia manual convencional y un programa de ejercicio terapéutico, han demostrado que por sí mismos no proporcionan beneficios a este tipo de pacientes. Sin embargo, sí es eficaz la combinación de ambas ayudas en la disminución de la intensidad del dolor y el rango de movilidad de la articulación9.

 

 

Bibliografía

1.Saito ET, Akashi PMH, de Camargo Neves Sacco I. Global Body Posture Evaluation in Patients with Temporomandibular Joint Disorder. Clinics (Sao Paulo). 2009;64(1):35–9.

2.Tuncer AB, Ergun N, Tuncer AH, Karahan S. Effectiveness of manual therapy and home physical therapy in patients with temporomandibular disorders: A randomized controlled trial. J Bodyw Mov Ther. Elsevier Ltd; 2013;17(3):302–8.

3.George JW, Fennema J, Maddox A, Nessler M, Skaggs CD. The effect of cervical spine manual therapy on normal mouth opening in asymptomatic subjects. J Chiropr Med. 2007;6(4):141–5.

4.Packer AC, Pires PF, Dibai-Filho AV, Rodrigues-Bigaton D. Effect of upper thoracic manipulation on mouth opening and electromyographic activity of masticatory muscles in women with temporomandibular disorder: a randomized clinical trial. J Manipulative Physiol Ther. National University of Health Sciences; 2015;38(4):253–61.

5.González-Iglesias J, Cleland J a, Neto F, Hall T, Fernández-de-las-Peñas C. Mobilization with movement, thoracic spine manipulation, and dry needling for the management of temporomandibular disorder: a prospective case series. Physiother Theory Pract. 2013;29(8):586–95.

6.Walczyńska-Dragon K, Baron S, Nitecka-Buchta A, Tkacz E. Correlation between TMD and cervical spine pain and mobility: is the whole body balance TMJ related? Biomed Res Int. Hindawi Publishing Corporation; 2014;2014:582414.

7.Bretischwerdt C, Rivas L, Palomeque L, Alburquerque F. Efectos inmediatos del estiramiento de los músculos isquiosurales en el sistema estomatognático en la cervicalgia mecánica. Osteopat Cient. 2009;4(2):39–46.

8.Mansilla Ferragud P, Boscá Gandia JJ. Efecto de la manipulación de la charnela occipito-atlo-axoidea en la apertura de la boca. Osteopat Cient. 2008;3(2):45–51.

9.Sasián Ramírez de Arellano, R., Castillo Lozano, R. Análisis de la biomecánica de la articulación temporomandibular y su repercusión a otros niveles corporales. Una revisión bibliográfica. Escuela universitaria de Osuna, Junio 2016.

Benditos paseos ¿cómo podemos aprovechar nuestras playas?

Este mes de Julio nos abre las puertas de un verano nuevo lleno de incertidumbre, miedos e inseguridades. La situación que vivimos nos hace preguntarnos qué cambiará, como se desarrollarán los acontecimientos en los próximos meses y cuales serán los siguientes pasos a seguir. Una de las consecuencias de la pandemia mundial que estamos viviendo, es la disminución del turismo en nuestras costas, lo cual para los gaditanos esta siendo en parte un punto positivo, ya que podremos disfrutar de nuestras playas de una forma mas desahogada que otros años. Esta herramienta que tantos utilizamos solo para tumbarnos al sol y relajarnos, tiene ciertas características las cuales son ideales para nuestra salud, si sabemos como aplicarlas.

Debemos comenzar llevando por bandera el hecho de que la actividad física es la mejor terapia preventiva para evitar y revertir muchas patologías a todos los niveles, además de mantenimiento y mejora de la salud. El ejercicio físico reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, la hipertensión arterial, diabetes, mejora la calidad del sueño, el estado de ánimo, disminuye el estrés, la ansiedad, la depresión, aumenta el autoestima, fomenta la sociabilidad, aumenta la autonomía e integración social…el ejercicio físico da años a tu vida y vida a tus años.

Son muchos los beneficios físicos que encontramos en la práctica deportiva en la arena ya que, además de todos los beneficios que nos da la propia práctica deportiva, en la playa conseguiríamos un mayor trabajo y fortalecimiento muscular, un aumento de la resistencia aeróbica, mayor consumo de energía por lo tanto aumenta la quema de calorías. Además también posee beneficios psicológicos ya que vamos a realizar la práctica deportiva en un escenario natural y agradable, que ayuda a la relajación y en casi todos los casos se usa como método de escape de la actividad laboral.

En la clínica muchos pacientes nos preguntan, ¿Puedo caminar por la playa?, ¿Puede ser malo para mi artrosis?

El deporte en la playa no es perjudicial para las articulaciones si se tienen precauciones a la hora de practicarlo, ya que al ser la arena una superficie inestable aumentan las posibilidades de sufrir mayor tensión articular. Sin embargo, un trabajo moderado y controlado en arena nos puede ayudar a mejorar el equilibrio, la coordinación y la reeducación de la marcha tras algún tipo de alteración, siempre que se realice de forma progresiva y controlada. Este medio se usa mucho en las últimas fases de rehabilitación y readaptación de lesiones en el deporte profesional, usando o beneficiándonos de determinadas características que tiene la arena para conseguir una mejor y más rápida recuperación.

¿Qué precauciones debemos tomar?

Lo primero que tenemos que hacer, si vamos a realizar una actividad deportiva como correr o simplemente dar un paseo por la orilla, es intentar buscar una zona de la playa lo más plana posible y en el que haya afectado en menor medida la erosión del mar. Si no pudiera darse este caso y tuviéramos que correr o andar con un poco de inclinación, debemos no recorrer grandes distancias e intentar hacer un recorrido de ida y vuelta, ya que así procuramos que ambas piernas trabajen lo mismo y no sea solo una de estas la que soporte más carga de trabajo.

¿Cómo beneficia hacer ejercicio físico en el agua nuestras articulaciones?

En el agua se reduce considerablemente el efecto de la gravedad, por lo que es una gran herramienta para reducir el impacto articular. Además ofrece una resistencia constante al movimiento, que varía según la intensidad con la que lo hagas. No olvidar que activa y mejora la circulación gracias a sus propiedades físicas.

Tanto nadar en el mar como en una piscina nos aportan muchos beneficios, como aumento de la capacidad cardiopulmonar, tonificación y aumento de la masa muscular. Por supuesto debemos añadir el efecto termoterápico que ofrece, además de la ayuda que supone el agua a una mejora de la circulación sanguínea y de drenaje. Con la diferencia de que en el mar al ser un medio salado, se flota más fácilmente que en una piscina de agua dulce, por lo que el esfuerzo necesario será menor, aunque esto se contrarresta con el posible oleaje y corrientes que pudiera existir en el medio marítimo, por lo tanto es muy recomendable realizar la natación en días de mar en calma, además de intentar nadar cerca de la orilla y evitar practicarlo mar adentro.

Si seguimos todas estas recomendaciones, la playa puede convertirse en nuestro mejor aliado, para disfrutar de esta tierra a la vez que mejoramos nuestra salud y nuestro estado de ánimo.

La llamada “operación bikini”

A lo largo de nuestra vida hemos sido bombardeados con información acerca de la operación bikini, por lo que hemos querido adentrarnos un poco más en cómo se trata este concepto en la actualidad.

Lo que llevamos oyendo tantos años sobre “ejercicios y dietas para ponerte a punto”, “cómo adelgazar X kilos en X semanas”, “rutina de ejercicios para estar perfecta este verano”, “reto quemagrasas para mostrar un cuerpo de infarto”, “dieta para lucir tipazo en bikini”, “puesta a punto para el verano”… lo único que ha conseguido es hacernos creer que sólo hay un cuerpo válido para el verano o para una determinada prenda de vestir y que hay otros que, para ser mostrados, tienen que ser modificados primero. Lo cual, también se ve reforzado por observaciones como: “Si tienes barriga tenemos el bañador perfecto para ti”, “si quieres esconder los michelines, este bikini de talle alto te ayudará”, “Ese bikini te queda mucho mejor que el año pasado, ¿has perdido peso?… Y, así, un sinfín de comentarios más que realizamos sobre el cuerpo y la figura de los demás.

Por ello, la obsesión por adelgazar tiende a aumentar a medida que se acerca esta época del año y llegan temperaturas que nos invitan a mostrar las distintas partes de nuestro cuerpo.

Pero, ¿cuántos de los años en que has hecho caso a este tipo de mensajes te ha funcionado realmente? y, dinos, ¿no has tenido que repetir estas “dietas” año tras año? O, por el contrario, ¿has temido que esta época del año llegase? ¿Te has perdido alguna fiesta, reunión o evento por el hecho de tener que exponer tu cuerpo? ¿Has dejado de ir a la piscina o a la playa por no usar traje de baño? ¿Te has privado de ello por vergüenza, por miedo?

Por suerte, parece que algo está cambiando y se está empezando a cuestionar que determinados tipos de cambios en la alimentación sean verdaderamente saludables (casi siempre teniendo en cuenta la salud física) para lograr el propósito del adelgazamiento que se pretendía. Pero, es que, además, está la salud psicológica.

La salud física es importante, pero como ya sabemos el concepto de salud engloba otras áreas, como son la social y la psicológica. Por eso es imprescindible hacer hincapié en aquel tipo de pensamientos y creencias para tomar conciencia de que nos están inculcando y generando, desde pequeños, la necesidad de tener un cuerpo ideal para poder mostrarlo, mientras que cualquier otro tipo de cuerpo no es merecedor de ello e, incluso, se convierte en el blanco perfecto para las críticas. Esos juicios o ideas, que depositan la valía personal y el requisito para disfrutar de esta esperada estación del año únicamente en el cuerpo y la figura corporal, son completamente irracionales, disfuncionales y patológicos y lo único que consiguen es generarnos insatisfacción, inseguridad, vergüenza, baja autoestima, mayor riesgo de padecer un TCA… y que mantengamos en nuestra mente esa cosificación y objetivación del cuerpo.

Déjanos decirte algo: Tu valor como persona no se mide por tu cuerpo. Tus derechos para disfrutar y ser feliz, tampoco.

Porque tener un determinado cuerpo NO HARÁ que pasemos un verano inolvidable.

Lo que nos hará pasar un verano inolvidable NO SERÁ un cuerpo determinado.

Pasar el verano procurando conseguir o mantener un cuerpo perfecto NO HARÁ que lo disfrutemos y vivamos el momento.

Pasar el verano escondiéndonos y evitando situaciones en las que tengamos que exponer nuestro cuerpo NO NOS PERMITIRÁ disfrutar de él.

 En definitiva, el cuerpo que tenemos nos permite vivir y nos da la oportunidad de ser felices. Es aquí donde tenemos que cambiar la perspectiva: El problema no es el cuerpo que tengo sino la interpretación y el valor que le otorgo, la que me han enseñado, la que me han hecho creer.

¿Por qué no nos centramos en cambiar la interpretación en lugar de cambiar el cuerpo?

Llevamos siglos viendo a nuestro cuerpo como un rival que nos impide ser como nos gustaría y es al revés. Es nuestra mente la que nos impide aceptar como somos y se rebela contra nuestro cuerpo tratando de cambiarlo incluso poniendo en juego nuestra propia salud.

Por todo esto, queremos que esta publicación vaya dirigida a todas aquellas personas (aunque especialmente nos hayamos referido a mujeres por la prenda de vestir de la que estamos hablando y porque la exigencia a nivel social es mayor) a las que alguna vez les hayan hecho creer que su cuerpo no era válido para ir a la playa o para mostrarse, con el objetivo de sanar las mentes de todo aquel/aquella que haya sufrido por ello y para que cambien ese tipo de pensamientos a la hora de ir a la playa o mostrar su cuerpo por otros más funcionales, reales, respetuosos y compasivos:

  • TODOS tenemos derecho a mostrar nuestro cuerpo.
  • El cuerpo que tenemos es SUFICIENTE para disfrutar del verano.
  • El cuerpo que tenemos es SUFICIENTE para usar cualquier traje de baño.
  • El cuerpo que tenemos nos PERMITE pasear por la playa, ver una puesta de sol, disfrutar de la compañía de familiares y amigos, viajar, etc. En definitiva, nos permite disfrutar del verano.
  • Hay diferentes cuerpos, todos ellos VÁLIDOS y MERECEDORES de respeto, aceptación y cuidado.

Hagámoslo por nosotros, si algún día lo hemos sufrido, y por todas las personas que han sido/son/serán discriminadas por tener una determinada figura, peso o forma corporal.

Por ello os motivamos a que os olvidéis de la “operación bikini” y os cuidéis siempre, independientemente de la época del año y que lo hagáis por vuestra salud y bienestar y no desde la autoexigencia, el rechazo y la crítica. Y, por supuesto, si queréis hacer algún cambio en vuestra vida que os acerque a unos hábitos saludables, busquéis profesionales que os ayuden a conseguirlo desde el respeto y la aceptación, sin que os cueste la salud mental, aprendiendo a reconciliaros con vosotro/as mismo/as, a escucharos y relacionaros mejor. Sin que os impidan ser libres ni os hagan creer que no sois suficiente.

Y ahora… ¿Estáis listos para un verano saludable?

Una función desconocida del fisioterapeuta

En mi primer día de carrera uno de nuestros profesores preguntó:

– ¿Cuántos de vosotros habéis decidido estudiar fisioterapia para ser el que atienda a Cristiano Ronaldo?”

Absolutamente todos levantamos la mano. El día de nuestra graduación de cuarto curso, durante su discurso de despedida, volvió a realizar la misma pregunta, pero en esta ocasión, nadie la levantó.

El fisioterapeuta es el encargado de devolver a los pacientes el bienestar físico tras una lesión, incluyendo dentro de lo posible la prevención de que esto no vuelva a pasar, utilizando medios físicos e idealmente en trabajo multidisciplinar con los profesionales de la salud que, según la patología del paciente, sean necesarios. Erróneamente la mayoría de la población tiende a pensar que esto se aplica solamente a lesiones musculares o de las articulaciones, cuando el campo es mucho mas amplio.

Debido a la crisis que nos acontece, el fisioterapeuta ha demostrado su papel fundamental en un campo desconocido como es la fisioterapia respiratoria. Debido a la gran crisis que la enfermedad COVID-19 ha provocado, se ha demostrado que es fundamental el trabajo de estos en la UCI, así como su utilidad también en la recuperación de los pacientes una vez que les han dado el alta.

Ya conocida por todos aquellos pacientes que sufren de fibrosis quística, este tipo de fisioterapia se hace fundamental para disminuir la obstrucción y el aumento de resistencia de la vía aérea, mejorar el trabajo respiratorio y la mala oxigenación provocada por la patología. A menudo la fisioterapia respiratoria se combina con otros tratamientos para facilitar el resultado deseado. Se incluyen gafas nasales de oxigenoterapia y nebulizaciones, por lo que se necesita la atención de un médico y un fisioterapeuta especializado de forma conjunta2.

¿En qué tipo de pacientes se recomienda y qué beneficios tiene?

La Fisioterapia Respiratoria en los adultos facilita la movilización y expectoración de secreciones, mejorando la ventilación pulmonar y la oxigenación. Previene complicaciones tras cirugías toraco-abdominales como las atelectasias. Mejora la disnea y la capacidad de ejercicio en pacientes crónicos y evita las reinfecciones e ingresos hospitalarios tan frecuentes en este colectivo. En resumen, aporta calidad de vida restaurando o manteniendo una función respiratoria óptima2.

También las bronquiectasias son susceptibles de tratamiento, ya sean por inmunodeficiencias, problemas de discinesia ciliar o atelectasias crónicas. El transplante pulmonar, las neumonías  o el asma crónico también hacen candidatos a los pacientes, asegurando la eliminación de secreciones, mejorando la capacidad pulmonar y aumentando progresivamente la adaptación al ejercicio1.

En niños, la Fisioterapia Respiratoria infantil ayuda al drenaje de secreciones, mejorando la ventilación pulmonar y evitando complicaciones como las atelectasias y las neumonías. El cambio en los síntomas es claro: mejora la alimentación, el sueño y disminuye la tos, es decir, mejora la calidad de vida del niño y de la familia2.

En toda enfermedad respiratoria que curse con aumento de secreciones provocando tos, dificultad respiratoria, problemas secundarios en la alimentación y el sueño, absentismo escolar… En infecciones respiratorias como las bronquiolitis, bronquitis, neumonías y catarros de vías altas. También en niños con enfermedades neurológicas y neuromusculares, para favorecer el correcto desarrollo pulmonar. Y en toda enfermedad que afecte a la función respiratoria2.

En pacientes con fibrosis quística, se comienza con el tratamiento a la edad de 2-3 años, adiestrando al pequeño para aumentar la capacidad pulmonar y complicando a medida que este va creciendo, con el objetivo de brindarle una autonomía lo mas precoz posible1.

 

Bibliografía

Fisioterapia respiratoria: indicaciones y técnica J.A. López y P. Morant. An Pediatr Contin 2004;2(5):303-6

 ¿Qué es la Fisioterapia Respiratoria? FisioRespiración – Unidad de Fisioterapia Respiratoria en la Comunidad de Madrid

¿Cómo afrontar el desconfinamiento?

Hoy queremos ofreceros el decálogo sobre cómo afrontar el desconfinamiento que ha sido creado por el equipo de trabajo de psicología y obesidad de la SEEDO (Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad):

  1. Trátate con compasión y respeto y cuida tu peso.
  2. Fomenta una relación sana con la comida.
  3. Cuida el contexto que rodea a todas tus comidas.
  4. Intenta ser tolerante con tus hábitos alimentarios.
  5. Acude a hacer la compra con consciencia.
  6. Socializa con tu entorno manteniendo la distancia de seguridad.
  7. Procura estar en contacto con espacios al aire libre.
  8. No olvides cuidarte a ti mismo/a.
  9. Cuida a las personas significativas para ti.
  10. Procura mantener una actitud positiva.

Es importante que tengamos en cuenta que estos consejos, sobre todo los que se refieren a todo lo relacionado con la alimentación, pueden haber sido creados pensando en un colectivo en concreto. Pero la mayoría de ellos puede extrapolarse a la población general ya que, independientemente del peso que tengamos, es conveniente observarlos por el simple hecho de mantener la salud, sin que el peso se convierta en una obsesión.

Por eso queremos poner énfasis en algunos de ellos:

  • Es muy importante que cuidemos de nuestro peso, pero os proponemos cambiar los objetivos de peso por otros, en los que los reforzadores que consigan que mantengamos estas pautas, se obtengan del hecho de estar cuidándonos y acercándonos a un estilo de vida más saludable, como pueden ser: Aumento de la energía y la vitalidad, mejores digestiones, aumento de la confianza en uno/a mismo/a, bienestar físico y psicológico, tranquilidad y seguridad en el proceso, posibilidad de adherencia a largo plazo, etc.
  • Es fundamental que mantengamos una relación sana con la comida, y también lo es saber que, si durante el estado de alarma hemos consumido algo diferente a lo que hubiéramos hecho en otra circunstancia, ello no significa que la hayamos abandonado u olvidado. Mantener una relación sana con la comida no es pasar hambre, ni comer siempre lo mismo sin permitirse salir de ahí, sino ser flexibles y comprendernos en una situación tan extraordinaria sin la necesidad de utilizar la comida como única fuente de placer y de gestión emocional.
  • Además de cuidar el contexto en el que nos alimentamos, es primordial también que entendamos la influencia que tiene el entorno en este comportamiento. Es necesario saber e identificar que hay determinados entornos en los que hay que aumentar la responsabilidad, pues si nos volvemos víctimas del entorno nos convertimos en sujetos pasivos respecto a los comportamientos de salud; o si rechazamos cualquier contexto en el que pensemos que podemos “perder el control” estaremos limitando nuestra vida social y, por consiguiente nuestra necesidad de relacionarnos, la cual ha estado paralizada durante tantos días de confinamiento.

En definitiva, no te obsesiones con la báscula y céntrate en los objetivos de bienestar. No hagas dietas “milagro” ni “operación bikini”; si consideras que quieres perder peso, acude a un profesional que te ayude a conseguirlo disfrutando del proceso; y no te centres en controlar todos los contextos, sino en potenciar la responsabilidad ante diferentes entornos y cuidar lo que rodea a la alimentación.

Por último, siguiendo otra de las pautas que nos indica el grupo de la SEEDO, queremos recordaros algunas recomendaciones acerca de cómo mantener el ánimo y la actitud positiva en esta nueva realidad que estamos viviendo:

  • Disfruta de los pequeños detalles con plena consciencia.
  • Plantéate objetivos pequeños de desconfinamiento (de trabajo, ocio…) y refuerza cada uno de tus logros.
  • Permítete tener días malos, pero también días buenos; tienes derecho a ello, mantente alerta y facilita que esto ocurra.
  • Permanece cerca de tus seres queridos.
  • Y, como siempre, utiliza el sentido del humor.

Y recuerda que seguimos adaptándonos a situaciones nuevas, somos capaces de hacerlo, pero muchos de nosotros necesitamos tiempo e ir poco a poco. ¡Nadie mejor que tú sabe lo que necesitas! Si aún así esta situación te sobrepasa, busca ayuda profesional para aprender a gestionarla mejor.

Desde nuestro equipo estaremos encantados de ayudarte!!!!!!

 

LA OTRA PANDEMIA

Las circunstancias en las que hemos vivido en los dos últimos meses y en las que en cierto modo seguimos inmersos, nos han desplazado a un escenario inaudito que ninguno podríamos imaginar. Este “parón” en nuestras vidas nos ha servido para observar y valorar la rutina que a veces tanto nos repele, aunque en este confinamiento algunos hasta la hemos echado de menos.

El tiempo libre deja volar la imaginación, haciendo que intentemos ocupar el tiempo en algo que nos estimule y nos haga sentir bien, pero esta es un arma de doble filo, ya que el estar encerrado con tantas comodidades, el teletrabajo y la informatización de todas las actividades de la vida diaria, han hecho que el estar sentados o tumbados ocupen prácticamente la totalidad de las horas que pasamos despiertos.

Muchos pacientes consultan a su fisioterapeuta en estos días, preguntando por dolores de espalda, calambres en las piernas, contracturas… y la pregunta que los profesionales hacemos es: ¿está usted realizando actividad física? A dicha pregunta, la respuesta es negativa en el 85% de los casos.

Si nos paramos a pensar en la anatomía del cuerpo humano, veremos que toda su estructura, músculos, huesos, articulaciones…están diseñados de una manera extremadamente sofisticada para permitir el movimiento. A todos nos ha ocurrido alguna vez, que tenemos en casa algún electrodoméstico eléctrico que no utilizamos. Finalmente decidimos meterlo en algún armario para que no estorbe, pero con el paso del tiempo decidimos sacarlo y vemos que no funciona, aun sin haberlo utilizado. Algo así ocurre con el cuerpo humano, ya que el movimiento es vida.

Sumado a las circunstancias a las que nos ha llevado la crisis por el SARS COV 2, virus que desencadena la enfermedad COVID-19 conocida por todos, la inactividad física y el sedentarismo han aumentado sobre todo en los países desarrollados, llegando a niveles muy altos, convirtiéndolas en una pandemia silenciosa, cuyas repercusiones desgranamos a continuación.

El desarrollo de las nuevas tecnologías, ha hecho que las actividades de la vida diaria requieran mucho menos esfuerzo que antiguamente, lo cual es positivo en el caso de los trabajos físicos extremos, ya que permitió aumentar la productividad y disminuir las bajas laborales, pero al extenderse tanto se ha provocado una disminución de la actividad física diaria muy por debajo de la necesaria diariamente, ya que las tecnologías se incluyen dentro del ocio (plataformas digitales de televisión, consolas, redes sociales…) y ahora también en las actividades que no son ociosas (teletrabajo, clases online,…).

Sedentarismo y enfermedad:

Al menos un 60% de la población no realiza actividad física suficiente para obtener beneficios. Esta inactividad se relaciona con la primera causa de mortalidad, las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares (ECV)

El sedentarismo es el cuarto factor de riesgo que más muertes provoca después de la hipertensión el tabaco y la hiperglucemia, provocando un 6% de la mortalidad mundial.

La OMS estima que la inactividad física es la causa principal en un 21-25% de los cánceres de mama y de colon, un 27% de los casos de diabetes mellitus 2 y aproximadamente el 30% de la cardiopatía isquémica (infartos de miocardio).

¿Qué debo hacer?

Antes que nada, debemos aclarar que TODAS las personas en mayor o menor medida deben realizar ejercicio físico, desde los más pequeños hasta las personas mayores, ya que este se adapta a cada caso, no siendo válida ninguna excusa.

Frente a esta afirmación, alguno de ustedes podría pensar, ¿y las personas encamadas? ¿y los bebés? ¿Y las personas recién operadas? Nosotros los fisioterapeutas, nos basamos en el movimiento para sanar patologías. Con respecto a las personas en cama por diversos problemas de salud, el tratamiento que hacemos es simplemente imprimir movimiento, ya que este tipo de personas no pueden hacerlo voluntariamente. En los bebés es fundamental el estímulo, ya que el desarrollo de sus capacidades cognitivas, sensoriales y físicas depende igualmente del movimiento. En el caso de una persona recién operada, una vez finalizado el tiempo de reposo absoluto (en el caso que el médico lo recomiende), el ejercicio suave (siempre supervisado por un personal cualificado) está recomendado.

Para hacer esto más fácil la OMS nos proporciona una guía para saber cuánto ejercicio debemos realizar y cómo según nuestra edad:

A) Menores de 5 años: Si el pequeño aun no anda, podemos trabajar en entornos seguros como el suelo o actividades supervisadas en agua como la piscina o el baño de casa.

  • Si nuestro pequeño ya anda, las actividades estructuradas y el juego libre aeróbico (correr, saltar…) serán muy beneficiosos. Es recomendable aumentar la intensidad de la actividad a medida que van creciendo.
  • Cuando estén despiertos, máximo 1h tumbados o sentados sin hacer nada.
  • Los menores de dos años no deben pasar tiempo delante de la pantalla y de 2 a 4 años, no más de 1 hora diaria.

B) Jóvenes (5-17): En este tramo horario se recomienda la realización de ejercicio durante 60 minutos, 3 veces por semana de intensidad vigorosa. Para un mayor beneficio podría aumentarse el tiempo al día cuanto se desee, siempre que no se tengan molestias.

  • Juegos, deportes, desplazamientos (a pie o en bicicleta), actividades recreativas, educación física…debemos minimizar el transporte motorizado.
  • Máximo 2 horas diarias de pantalla con fines recreativos.

C) Adultos (18->65): como mínimo este tramo debería realizar 150 minutos semanales a intensidad moderada o 75 min semanales de actividad vigorosa. Para un beneficio mayor, podría aumentarse a 300 minutos a la semana a intensidad moderada o a 150 min. a la semana de intensidad vigorosa.

  • Juegos, deportes, desplazamientos (a pie o en bicicleta), actividades recreativas, educación física, actividades ocupacionales
  • Evitar periodos sedentarios de más de 2 horas mediante descansos activos, sesiones cortas de estiramiento o paseos cada 1-2 horas. Limitar en lo posible el tiempo de uso de las pantallas.

El seguir estas recomendaciones producirá un beneficio sobre la forma física, las funciones cardiorrespiratorias, fuerza muscular, salud ósea y mental, habilidades motrices, crecimiento y desarrollo saludable, postura y equilibrio, disminuyendo también los factores de riesgo de las enfermedades crónicas.

 

Debemos tener en cuenta que el tiempo debe de emplearse para una actividad adecuada, cada persona debe adecuar el ejercicio que realice a sus posibilidades. El objetivo principal que debemos tener es aprender a disfrutar de la actividad física y de forma gradual llegar a los mínimos establecidos. Una vez llegado a ellos podríamos seguir aumentándolos para conseguir mayores beneficios.

 

Bibliografía

  • Organización Mundial de la Salud (OMS). (2015). Actividad fí

Recuperado de http://www.who.int/ dietphysicalactivity/pa/es/

  • Organización Mundial de la Salud (OMS). (2015). Inactividad física: un problema de salud pública mundial. Recuperado de http://www.who.int/dietphysicalactivity/factsheet_inactivity/es/
  • Organización Mundial de la Salud (OMS). (2015). La intensidad de la actividad física.

            Recuperado de http://www.who.int/dietphysicalactivity/physical_activity_intensity/es/

  • Ambroa de Frutos, G. (2016). Impacto del sedentarismo sobre la práctica de actividad física y la salud. Análisis de la situación en Españ Revista Española de Educación Física y Deportes, 412, 33-44