LA FANTASÍA DE CUANDO ESTÉ DELGADO

De nuevo, nuestra psicóloga quiere compartir con vosotros una publicación acerca de la fantasía de adelgazar; y sobre las cosas que descuidamos tomando ésta como único objetivo a partir del cual empezar a vivir.

Como ya sabemos, la pérdida de peso es muy importante para la salud si nos encontramos en una situación de sobrepeso u obesidad en la que padecemos malestar o sufrimos limitaciones; pero, ¡ojo!,  igualmente tienen que cuidar su salud aquellos que estén en normopeso, si llevan a cabo conductas perjudiciales u hábitos insalubres.

De acuerdo con Geneen Roth en su libro Cuando la comida sustituye al amor, “La fantasía de estar delgada es más poderosa que estar delgada”, al igual que “La fantasía de pasarte la vida con un compañero inaccesible es más interesante que pasarte la vida con alguien que no te ama”. Pero hemos de buscar amarnos a nosotros mismos y perder peso precisamente por ese motivo: porque nos amamos y queremos cuidar de nosotros mismos y de nuestra salud.

Así que aquí os dejamos la publicación que también podéis encontrar en http://www.quererseespoder.com/la-fantasia-cuando-este-delgado/:

¿En qué consiste la fantasía “cuando esté delgado/a”?

La fantasía, como término general según la RAE, es:

  • Facultad que tiene el ánimo de reproducir por medio de imágenes las cosas pasadas o lejanas, de representar las ideales en forma sensible o de idealizar las reales.
  • Grado superior de la imaginación; la imaginación en cuanto inventa o produce.

En particular, la fantasía “cuando esté delgado/a” se refiere más a la reproducción de imágenes futuras donde la persona se representa con un peso ideal y, por ende, una vida magnífica. Esta fantasía se basa en la convicción de que el estar delgado o delgada hará que nuestra vida gire de forma radical y nos permitirá ser felices.

Quizás esto ocurra porque nos comparemos con personas que están delgadas y despejemos la siguiente incógnita:

 

Laura está delgada y es feliz.

Yo ??? quiero ser feliz.

 

 

Entonces, ¿qué es lo que me falta a mí para ser feliz?

 

Es un error pensar que el simple hecho de estar delgado/a hará que te conviertas en alguien feliz. Por lo tanto, vamos a tratar de desmontar esta idea con los siguientes ejemplos:

 

-Lo primero, en el caso de Laura, podemos observar que está delgada pero, ¿en qué nos basamos para decir que es feliz?

 

Algunas respuestas “más tradicionales” podrían ser las siguientes: su familia y sus amigos la quieren, tiene un puesto de trabajo, tiene una pareja que también es físicamente muy atractiva, etc.

 

Otras “más actuales”: tiene muchos seguidores en redes sociales, sube muchas fotos a redes sociales en las que se la ve feliz, tiene muchos “likes” y comentarios en sus fotos, etc.

 

Y, de todo lo anterior, ¿qué depende del aspecto físico?

 

Entre las respuestas tradicionales, afirmar que su familia y amigos la quieren por estar delgada sería, algo así, como reconocer que una persona con sobrepeso no merecería el amor y cariño de familiares y amigos. Ahora bien, ¿conocéis a alguna persona que no quiera a un amigo o familiar por ser “gordito/a”?

 

Lo dudo.

 

En cuanto al trabajo, afirmar que tiene un puesto de trabajo porque está delgada sería como negar el derecho a trabajar a personas que no lo estuvieran. Pero, ¿habéis visto alguna vez a alguien con sobrepeso desempeñando un puesto de trabajo?

 

Apuesto a que sí.

 

Respecto a la pareja, sin más preámbulos, ¿pensáis que sólo tienen derecho al amor las personas que están delgadas?, ¿conocéis a alguien con sobrepeso que tenga pareja? Es más, ¿conocéis a alguna pareja en la que uno de ellos sea físicamente muy atractivo y el otro no?

 

 

El tema de la pareja a lo mejor es más controvertido: ¿qué os hace pensar que es feliz? En esta pareja, además de multitud de situaciones que pudieran ser reflejo de una buena relación sentimental, podrían ocurrir muchas otras que indicaran lo contrario: maltrato psicológico o físico, manipulación, infidelidades, desconfianza, celos, peleas constantes…

El tema de la influencia que tienen las redes sociales sí puede relacionarse más con el aspecto físico, aunque poco tenga que ver con la felicidad.

Además, volviendo a lo anterior, ¿sabemos si es feliz en su trabajo?, ¿percibe el cariño de sus familiares y amigos?

Por todos estos motivos, es absurdo pensar que la relación entre estar delgado y ser feliz es de “causa-efecto”. Pero parece que es algo que nos cuesta asumir a muchos de nosotros. De hecho, hasta aquel que ha perdido peso en anteriores ocasiones y ha podido dilucidar que no ha encontrado el sendero de la felicidad, sigue manteniendo esta idea. Porque es la fantasía de estar delgado lo que la alimenta. Porque la fantasía de estar delgado tiene más poder que estar delgado.

“Sólo la fantasía permanece siempre joven; lo que no ha ocurrido jamás no envejece nunca”, Friedrich von Schiller.

 Porque, si muchos de nosotros pensamos que no tenemos derecho a que nos quieran, o a encontrar un trabajo, o a tener pareja por el simple hecho de no estar delgados, podemos crear la fantasía de que cuando consigamos este objetivo, alcanzaremos de golpe todas estas cosas.

Además, el problema de la fantasía es que nos aleja del presente y no nos permite afrontarlo ni disfrutar de lo que somos y de cómo somos.

Pero pensad, ¿qué es lo que hace que los demás nos quieran?, ¿y que consigamos un trabajo?, ¿y que tengamos una pareja?

 La mayoría de las veces la solución está en ser nosotros mismos. No hay ninguna poción mágica. Un grupo de personas puede querernos por algún motivo por el que otro grupo de personas no nos querría. Al igual que una pareja.

Para trabajar habrá lugares donde demos el perfil y otros en los que no. Es decir, podríamos ser aptos para un trabajo por un motivo y no serlo para otro por el mismo motivo.

 

Eso sí, nos ayuda a ser mejores el gozar de un buen sentido del humor, dar cariño y apoyo a los demás, ser generoso, humilde, ser proactivo y trabajar duro, etc. Y, a veces, tener un golpe de suerte.

 

Por todo ello, no debemos buscar la felicidad a partir del peso. No podemos olvidar que el peso no deja de ser un número. Igual que la estatura o el pie que calzamos. Incluso que la edad, porque la edad tampoco nos define. Y, perder peso, puede ayudarnos a mejorar nuestra salud (siempre que realmente sea algo que necesitamos) y a sentirnos más ligeros y cómodos en nuestro cuerpo, pero no va a traer la felicidad consigo. Nosotros somos mucho más que un cuerpo delgado, un número o una talla. Potenciemos, entonces, todo lo demás y centrémonos en nuestro presente para crear nuestra propia felicidad.

LOS TIPOS DE HAMBRE

En Grupo Médico López Cano y, concretamente, en su Unidad de Obesidad, consideramos que la toma de conciencia sobre la existencia de diferentes tipos de hambre es muy importante para poder identificarla y satisfacerla. Por ello, aquí os dejamos otra publicación que nuestra psicóloga quiere compartir con todos vosotros:

Los diferentes tipos de hambre son:

-Hambre visual, que se corresponde con la expresión de que “comemos con los ojos”.

¿Os ha pasado alguna vez que, en un restaurante self-service o buffet, habéis cogido más comida de la que necesitáis?

Muchas veces escogemos la cantidad de comida que vamos a consumir por medio de la vista. Esto se debe a que los alimentos nos resultan muy atrayentes por su forma, color o manera en que están cocinados, y nos parece que “tienen muy buena pinta”.

Ello hace que, frecuentemente, consumamos más de lo que podemos o que nos sobre mucha comida en el plato cuando descubrimos que “no podemos más”. En situaciones normales, este tipo de hambre puede controlarse sirviéndose la ración adecuada y alejando de nuestra vista el resto de comida.

-Hambre olfativa, la que nos provoca el aroma que se desprende de un alimento o de un plato bien cocinado.

También puede ocurrir que, a menudo, comamos porque estemos al lado de alguien que lo hace y su comida desprenda un olor que nos provoque el “hambre”; y no hace falta que el producto sea una “exquisitez”, puede ocurrirnos con algo tan simple como el pan tostado. En estas ocasiones, nos sorprendemos ingiriendo comida por el simple hecho de que el de al lado lo hace y “¡mm!” “¡Qué bien huele!” “¡Voy a hacerme yo también una tostada!”.

-Hambre bucal, que es aquella que aparece para satisfacer el deseo de obtener las sensaciones placenteras que nos provocan los sabores de los diferentes alimentos.

Este tipo de hambre depende de factores genéticos, hábitos alimentarios, tradiciones culturales, etc.

-Hambre estomacal, que surge de las sensaciones de “tener un agujero en el estómago”.

Esto ocurre porque este órgano está condicionado por la cantidad de alimentos que solemos consumir. De modo que, si tendemos a consumir alimentos en exceso, sentiremos un vacío en el estómago a ciertas horas; y al consumir menos cantidad de la que estamos acostumbrados. O, al revés, tendremos sensaciones de “estómago lleno” si solemos comer poco o en horas diferentes. A este respecto, me gustaría recordar que las cantidades que debemos consumir van en consonancia con nuestro peso, altura y requerimientos energéticos.

Entonces, ¿por qué no acostumbramos a nuestro estómago a consumir la cantidad necesaria de alimentos y en los momentos que así lo requiera?

Esto es importante, ya que lo que satisface el hambre estomacal es la cantidad adecuada de alimentos y la variedad de los mismos.

 

-Hambre mental, que está condicionada por nuestro propio pensamiento.

Surge cuando nos decimos a nosotros mismos que “esa comida” es la que debo, me conviene, necesito, me merezco o tengo que consumir.

Es importante saber que es muy difícil satisfacer este tipo de hambre, puesto que la mente siempre está en funcionamiento y, en el momento que consiga que la consumas (“esa comida”), te desafiará a que lo hagas con otra.

-Hambre de corazón, que es la que puede dar lugar a la alimentación emocional.

Este tipo de hambre surge porque no sabemos diferenciar el agujero del estómago y el del corazón. Pensamos que tenemos hambre cuando en realidad es otra cosa.

Y, ¿qué otra cosa es?

Para descubrir lo que nos ocurre, la mejor manera es mediante el autoconocimiento.

Pero, además podemos identificarla por los siguientes aspectos: aparece de repente y en forma de “antojos” por determinados alimentos, surge la necesidad de satisfacerla inmediatamente, se continúa comiendo incluso estando lleno y, posteriormente, aparecen autorreproches y sentimientos de culpa, vergüenza e insatisfacción con uno mismo.

Entonces, ¿existe otra manera de satisfacer el hambre de corazón?

Sí, pero la comida no es el medio.

La cantidad de alimentos consumidos y la velocidad con la que se ingieren es claramente superior a la que tendría lugar en condiciones normales y, aún así, los sentimientos que aparecen son desagradables. Por ello, es imprescindible buscar otra manera de satisfacerla.

Algunas opciones pueden ser: prepararnos la comida con atención y cariño (y no utilizar productos envasados), innovar en la cocina con diferentes especias y condimentos, tratarnos como si fuésemos un invitado, encender unas velas, poner unas flores, utilizar la vajilla que nos gusta, en definitiva, sentirnos amados y cuidados.

-Hambre celular, que ocurre a nivel fisiológico y surge de los requerimientos de energía cuando llevamos mucho tiempo sin comer.

Este tipo de hambre aparece poco a poco y puede saciarse con diferentes alimentos, no es necesaria la ingesta inmediata y se consigue satisfacer cuando hay una sensación agradable de plenitud, que refleja que se han recuperado los niveles necesarios de azúcar y nutrientes.

Esta última es el hambre que más debería impulsarnos a comer, sin renunciar al placer que podemos experimentar mediante la vista, el olfato y el gusto; y atendiendo las sensaciones de plenitud generadas en el estómago.

 

¿Estáis preparados para atender a todas las señales que os envía vuestro cuerpo? Sólo así podréis hacer modificaciones, ¡siempre y cuando sean convenientes!

Esta publicación también la podéis encontrar en  http://www.quererseespoder.com/tiposdehambre/

CONSUMIMOS COMIDA EN EXCESO

Después de la anterior publicación sobre el papel que tienen los alimentos en nuestra vida , nuestra psicóloga quiere compartir otra publicación acerca de por qué comemos más de lo que necesitamos y qué podemos hacer para combatir el control cuando se den algunas de esas situaciones:

¿CONSUMIMOS COMIDA EN EXCESO? ALGUNAS ESTRATEGIAS PARA COMBATIR LA FALTA DE CONTROL

El consumo inadecuado de la comida puede venir determinado por diferentes motivos:

  • Por una ingesta insuficiente de nutrientes.
  • Por carencias afectivas.
  • Por el aprendizaje de asociaciones inadecuadas.
  • Por sufrimiento psicológico.
  • Por el deseo de disminuir la autoconciencia en una situación desagradable.
  • Por la intolerancia a la frustración y el sometimiento.
  • Por la búsqueda de placer.
  • Y, sobre todo, por la costumbre.

Por lo tanto, para empezar a trabajar en reducir este consumo excesivo de alimentos que no viene provocado por la sensación de hambre, sino por muchos otros motivos, hemos de tener claro que:

  • Es muy importante que tratemos de aumentar la conciencia sobre el comportamiento alimentario que llevamos a cabo: averiguar cuál ha sido el detonante por el que ha tenido lugar la sobreingesta, indagar si esto nos ha ocurrido en otras ocasiones y si hemos ejecutado otro tipo de comportamiento más adecuado para gestionarlo, reflexionar sobre qué podemos hacer la próxima vez que ocurra algo parecido, etc.
  • Empezar hoy a cuidar nuestra salud, en lugar de decirnos que “mañana empezamos” o “el lunes empiezo la dieta”. A este respecto, es importante no confiar en las dietas “milagro”: Los riesgos de estas dietas son que la pérdida de peso viene determinada por la pérdida de líquidos y otras sustancias corporales en mayor porcentaje que la perdida de grasa; y, además, suelen generar un “hambre voraz” en aquel que las lleva a cabo, debido a la restricción alimentaria que llevan impuesta, por lo que no se consigue una pérdida de peso sostenida y, al abandonarlas, pueden provocar un efecto “yoyó”.
  • En el caso de que hayamos llevado a cabo una ingesta superior a la debida, debemos de cambiar la frase “de perdidos al río” por “no es lo mismo ocho que ochenta”. Una vez que nos excedemos cuando nos alimentamos con algo que nos gusta (y que, generalmente, no nos permitimos a menudo) podemos pensar que ya nos aprovechamos y “arrasamos con todo lo que pillemos”. Es en esos momentos cuando hay que recordar que “no es lo mismo tomarnos una o dos galletas que todo el paquete”.
  • No sentirnos culpables, en el caso de que haya tenido lugar una ingesta desmesurada, pero tampoco justificarnos. Ésta ocurre, en muchas ocasiones, por la restricción previa que tenemos del alimento. Además, muchas veces llevamos la alimentación que “podemos”, ya que influyen factores psicosociales en el modo en que comemos: educación nutricional, cambios reiterados de dieta, modas, hábitos, sedentarismo, disminución del tiempo que se dedica tanto a cocinar como a comer, vidas más desorganizadas por las exigencias laborales, etc.

Y, lo más importante, concienciarnos de que llevar una dieta saludable puede no coincidir, en todos los casos, con tener un cuerpo “10” y que lo más importante es poder vivir sanos y a gusto con nosotros mismos. 

Por ello, aquí os dejamos algunas estrategias útiles para evitar el descontrol con la comida:

Consumir, de forma equilibrada, todos los tipos de alimentos que son nutricionalmente saludables y que nos gusten. Ajustar su consumo al valor calórico diario que necesitamos. De esta forma, evitaremos las sensaciones de hambre que “no podemos controlar” y que nos pueden llevar a la sobreingesta. Para ello, debemos evitar saltarnos las comidas además de acudir a un profesional de la nutrición para que nos enseñe a comer de manera equilibrada y ajustada a nuestro peso y al ejercicio que realizamos.

  • Incrementar la variedad de alimentos ingeridos para no caer en el aburrimiento y la monotonía que puede derivar en el consumo de otros alimentos “más atractivos” y, frecuentemente, calóricos.
  • Practicar ejercicio físico de forma habitual combinando actividades aeróbicas y anaeróbicas. Tomar conciencia de que el ejercicio físico tiene efectos positivos a nivel psicológico ya que disminuye el estrés y otras de las emociones desagradables descritas con anterioridad, que pueden llevarnos a la ingesta compulsiva de comida, además de que ayuda en el control del apetito.
  • Minimizar la restricción alimentaria o evitar etiquetar alimentos como “prohibidos”. Cuando suprimimos totalmente alimentos que nos gustan mucho, por el hecho de ser adictivos o poco saludables, sólo conseguimos estar más pendientes de ellos. La mejor decisión, en este caso, será consumirlos con moderación y en menor cantidad para no estar constantemente pensando en cuánto los echamos de menos.
  • Mejorar nuestras propias actitudes relacionadas con la comida.
  • No comer delante de la televisión o el ordenador, ya que dejamos de prestar atención a la alimentación y a nuestras sensaciones de hambre y saciedad.
  • Mantenernos ocupados en los momentos en que nos encontremos ansiosos o pensemos que estamos “fuera de control”. En estas situaciones, lo adecuado es evitar tener tiempo libre y buscar una opción que podamos llevar a cabo y que sea incompatible con la ingesta. Por ejemplo, ver la televisión sería algo que podemos hacer mientras comemos pero ¿podemos comer mientras estamos en el gimnasio o mientras estamos limpiando la casa? En el tiempo en el que estamos realizando otra actividad puede disminuir o, incluso, desaparecer el impulso o el deseo por comer.
  • Evitar ir a hacer la compra cuando tenemos hambre; por el contrario, podemos ir una vez hayamos realizado una de las comidas del día y estemos plenamente saciados.
  • Una vez en el supermercado: evitar zonas de comida rápida, hacer una lista de los alimentos que necesitamos antes de ir y seguirla, llevar el dinero justo, comprar alimentos que necesiten cocinarse, etc.
  • A la hora de las comidas: servirse una ración y no dejar el resto de comida delante.
  • Cuando hagamos comidas grandes, congelar la comida que nos sobre.
  • No acudir reiteradamente a la cocina en los momentos en los que no tengamos nada que hacer.
  • Cuando terminemos de comer: no dejar la comida a la vista y eliminar el sabor y el olor de la misma. Esto último se puede hacer lavándonos los dientes nada más terminar de comer y utilizando ambientadores para las zonas en las que se haya cocinado. De esta forma evitamos que los alimentos puedan estimularnos por medio de la vista, el olfato o el gusto.

Para finalizar, uno de los aspectos claves a trabajar para evitar este tipo de actuaciones es, como ya sabemos, el aumento en la conciencia de lo que nos ocurre y nos motiva a gestionarlo a través de la alimentación. Lo cual se pretende conseguir con apoyo y tratamiento por parte de un profesional de psicología.

Esta publicación también la podéis encontrar en Querer es poder.

 

El papel del alimento en el desarrollo de un Trastorno de la Conducta Alimentaria

A continuación, os presentamos la publicación “¿Qué papel tienen los alimentos en nuestra vida?” que podéis encontrar en http://www.quererseespoder.com/papel-tienen-los-alimentos-nuestra-vida/ realizado por nuestra psicóloga Irene Arroyo Quirell para ayudarnos a tomar conciencia de cómo es nuestra relación con la comida y los distintos alimentos que ingerimos:

¿Qué papel tienen los alimentos en nuestra vida?

 

Muchos alimentos que consumimos a diario están asociados a nuestras emociones, por lo que no es extraño pensar que el hecho de comer es capaz de despertarnos sensaciones de bienestar contra las que es difícil competir.

Dejando a un lado las diferencias que pueden existir entre unas personas y otras, y el indudable placer que generan los diferentes sabores; lo cierto es que esta asociación entre la comida y nuestras emociones puede darse en cualquiera de nosotros desde que somos pequeños.

¿Qué significa esto?

Por un lado, que desde recién nacidos hemos asociado la comida con un sentimiento positivo. Nos sentimos bien en los brazos de la persona que nos alimenta porque no sólo elimina nuestra sensación de hambre; sino también nos ofrece cobijo, cariño y protección.

Además, estamos acostumbrados a utilizar la comida para premiarnos (o premiar a los demás) ante un esfuerzo prolongado: un nuevo contrato de trabajo, un ascenso, una graduación, una nota alta en una asignatura difícil, etc.

Para celebrar un acontecimiento importante, que no es tal si no está acompañado de un buen banquete: bodas, bautizos, comuniones, aniversarios, navidad, año nuevo, etc.

Incluso cuando nuestros seres queridos (padres, amigos, hermanos o pareja) regresan a casa cada día o cuando tenemos una visita, queremos mostrar nuestro cariño a esas personas o nuestra alegría de tenerlos en la mesa junto a nosotros, y tendemos a hacerles su plato favorito, y a comprar los dulces, bebidas o aperitivos que sabemos que les gustan, porque eso, les hace sentir bien; y por ende, nos hace sentir bien a nosotros.

Todo esto sin olvidar que también son un agradecimiento, e incluso regalos (un par de buenas botellas de vino, un jamón, una tarta de cumpleaños, dulces, una caja de bombones, bolsas de golosinas…). Todo el bienestar que sentimos en esos momentos, está asociado a cada uno de los alimentos a los que refiere dicho festejo.

¿Y el otro lado?

Por otro lado, el alimento es también capaz de eliminar un sentimiento desagradable, o al menos, paliar sus síntomas y reducir el malestar. Y esto es algo con lo que también hemos crecido:

Cuando éramos pequeños y teníamos que acudir al médico para vacunarnos, tras la consulta, el ATS nos regalaba una piruleta; y, cuando nos sacaban una muela o nos empastaban un diente, el dentista nos decía que nos compráramos un helado pasadas unas horas.

Y cuando somos mayores, de repente, podemos sorprendernos pidiendo comida a domicilio cuando tenemos días malos, permitiéndonos homenajes o caprichos cuando estamos “depre”, tomando chocolate cuando “tenemos la regla” y consumiendo todo tipo de alimentos cuando estamos ansiosos. Porque, en nuestra historia de aprendizaje, los alimentos nos calman.

Además, según las películas o series de televisión, ¿qué hace la persona cuya pareja acaba de romper con ella? Comprar y comer helado, y si es de chocolate, mejor; porque “eso es lo único que podrá consolarlo/a” … Pero en absoluto es así.

De nuevo, cuando somos adultos, si visitamos a algún enfermo o celebramos que alguien ha superado una operación, lo hacemos ofreciéndole algo, frecuentemente comida; y no importa tanto el qué, porque no sólo se produce bienestar por el alimento en sí, sino por el mensaje “Me alegro de tu recuperación y te muestro mi cariño con estos bombones”.

Sin olvidar que, a veces, podemos estar tan tristes que no queremos probar bocado. Sentimos “un nudo” en el estómago o en la garganta, y nos encontramos inapetentes.

Entonces, debemos preguntarnos: ¿Esta asociación puede ser peligrosa?

La respuesta es , sobre todo si nos referimos a que es capaz de hacer que desaparezcan sentimientos desagradables, aunque realmente lo que desaparece es nuestra percepción de ellos a corto plazo; ya que, a largo plazo, se mantienen. No obstante, también hay muchas personas que tienen una relación sana con la comida a pesar de dicha asociación.

En muchas ocasiones, son comportamientos normales que nos ocurren puntualmente en determinadas circunstancias, pero aun así, deberíamos preguntarnos:

¿Por qué estoy comiendo tan rápido?

¿Tengo sensación de hambre?

¿Soy capaz de parar cuando ya no puedo más?

¿Hay algún vacío que esté intentando llenar?

Ya que, si estamos calmando nuestra ansiedad con la comida o tratando de llenar algún vacío, puede que devoremos en lugar de masticar los alimentos; y podemos aprender otras estrategias mucho más efectivas para trabajar con esos aspectos.

De hecho, con los sentimientos desagradables, citados anteriormente, tenemos que hacer reciclaje: los que son con la familia hay que trabajarlos con la familia; los que son con la pareja, con la pareja; los que son en el trabajo, hay que tratar de solucionarlos en el trabajo; etc. Y dejar para la alimentación lo que se refiere a alimentarnos.

Nuestro consejo: Aliméntate, de forma saludable, sin cubrir ninguna otra necesidad que la del alimento y ¡disfrútalo!

 

Si, por el contrario, consideras que tienes problemas para gestionar este tipo de comportamientos, no dudes en consultarlo con nosotros. Estaremos encantados de ayudarte.

 

Colaboramos. Ampliación clínica en Guatemala

Trabajamos por nuestra ciudad, por ser los mejores profesionales y por qué no, por la mejoras de las condiciones de vida del ser humano donde quiera que se encuentre. ????♂️ Aquí tenéis algunas fotos del acto de colocación de la placa en agradecimiento por la colaboración de la ampliación de la clínica en Guatemala. En el acto estuvieron presentes alumnos y padres de familia beneficiadas de la clínica.

Impartimos un curso de sedación en Cádiz

Imágenes del pasado día 19 de septiembre donde acompañados de excelentes profesionales de la medicina, impartimos conjuntamente con profesionales del hospital puerta del mar, el LXXVII CURSO DE SEDACIÓN PROFUNDA EN ENDOSCOPIA.
Gran asistencia de público y excelente participación fueron la nota dominante en esa jornada.
Este curso ha contado con profesores especialistas en la materia de varios puntos de España y se ha sido coordinado por el propio Doctor Antonio López Cano así como el Doctor Claudio Rodriguez Ramos del Hospital Puerta del Mar de Cádiz. Se ha contado con más de 40 profesionales provenientes de Hospital Príncipe de Asturias (Madrid), Hospital Insular de las Palmas (Las Palmas de Gran Canaria), Hospital de La Linea de la Concepción, Complejo Hospitalario Jaen, Clinica Girona o el Hospital Regional de Malaga entre otros.
Gracias a todos por asistir.

Nota de prensa. Hospital Doctor López Cano

Queridos amigos,
Tras varios meses de intenso trabajo finalmente podemos anunciar, que tenemos previsto el comienzo de las obras de adecuación de un nuevo centro hospitalario, en nuestra ciudad de Cádiz pasados estos meses de verano. El centro, que recibirá el nombre de HOSPITAL DOCTOR LÓPEZ CANO, estará ubicado en la planta baja y primera de la tribuna del Estadio Ramón de Carranza y complementará a las instalaciones con las que ya contamos en la Clínica Astarté. La duración de las obras se estima en 10 meses, por lo que, contando con un lógico margen de error en este aspecto, tenemos una previsión de apertura en torno a septiembre del año 2019.
Tendrá un carácter eminentemente quirúrgico al albergar bloque compuesto por tres quirófanos, unidad de Cirugía Mayor Ambulatoria y capacidad para hospitalización de larga estancia, lo que nos va a permitir realizar intervenciones de calado en un entorno cómodo y seguro para pacientes, acompañantes y profesionales. Asimismo, en planta baja ubicaremos un área de consultas que se sumará a aquellas con las que ya contamos, así como una unidad dental en asociación con un joven y prestigioso odontólogo de nuestro entorno. Ampliaremos y reforzaremos así nuestra cartera de servicios con especialidades como la traumatología, cirugía general, cirugía plástica y reparadora etc. Os daremos mayor detalle de las muchas novedades que afrontaremos en el año 2019, a lo largo de este tiempo.
Queremos también aprovechar este escrito para agradecer el respaldo de todas las instituciones públicas independientemente de su color político, de las fuerzas de la oposición del consistorio, así como de las sucesivas delegaciones de la Zona Franca de Cádiz en la puesta en marcha de este proyecto. Han sabido entender que se trata de un proyecto positivo para la ciudad, que generará más riqueza en la misma y permitirá el crecimiento de una empresa con ADN 100% gaditano.
Afrontamos este proyecto con gran ilusión y con toda la fuerza del mundo, nuestra apuesta por Cádiz y su entorno como ciudadanos y empresarios, es inquebrantable.
Un fuerte abrazo.
Antonio López Sifferle
DIRECTOR GERENTE GRUPO MEDICO LÓPEZ CANO.

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Congreso sobre patologías digestivas

Ayer día 8 de marzo tuvimos el enorme placer de reunirnos en colaboración con el grupo HLA, en un congreso que aborda, desde un punto de vista multidisciplinar, las distintas patologías digestivas.
Especialistas de toda España se dieron cita en nuestro encuentro para compartir experiencias e impresiones y ponerlas en común.
Una cita indispensable en nuestro plan y filosofía de empresa para seguir caminando hacia el futuro y seguir siendo punta de lanza en nuestra especialidad.

¡Ahora! Fisioterapia a domicilio

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