La importancia de la salud mandibular (parte 1)

La articulación temporomandibular y la columna cervical

La articulación mandibular se ve implicada en la mayoría de actividades repetitivas diarias de los seres humanos. La mayoría de las capacidades vitales de una persona incluyen a dicha articulación, lo que la convierte en una estructura fundamental en la vida, alcanzando una frecuencia de movimiento de entre 1500 a 2000 veces al día1. No es de extrañar, que tras una sobresolicitación tan elevada de una estructura, sus componentes sufran alguna modificación o alteración, conduciendo ello a la patología que nos atañe.

Estas alteraciones pueden incluir cualquier componente relacionado con dicha estructura. Dentro de este complejo, debemos incluir la articulación temporomandibular (ATM) en sí, pero no debemos dejar a un lado tejidos colindantes y fuertemente relacionados como los músculos masticatorios, músculos de la cabeza, el cuello y demás tejidos contiguos. Para definir este tipo de patología, la bibliografía acude al término disfunción o trastorno temporomandibular (DTM)2.

Los trastornos temporomandibulares pueden ser provocados por causas muy diversas, como alteraciones biológicas, anatómicas, biomecánicas, de comportamiento, ambientales y/o emocionales2. Todas ellas pueden provocar una alteración del sistema masticatorio, provocando así un agravamiento o perpetuación de dicha patología2,3. El patrón de oro de aparición de un DTM está compuesto por causas musculares, alteraciones intraarticulares y enfermedades degenerativas, siendo la primera la más frecuente, ya que afecta a toda la musculatura masticatoria, además de los músculos del cuello y los hombros3.

Tras revisar la bibliografía, se ha observado un aumento del número de pacientes que sufren DTM en nuestros días. Al menos entre un 5 o un 6% de la población sufrirán una experiencia dolorosa que envuelva la articulación temporomandibular a lo largo de su vida1. Más del 70% de los adultos en la población poseen al menos un síntoma de origen muscular; de ellos, al menos un tercio poseen una sintomatología múltiple, los cuales no llegan a ser diagnosticados hasta la visita al especialista4.

Muchos pacientes presentan una historia de múltiples tratamientos y medicaciones, pero la terapia no presenta los resultados esperados a largo plazo. De acuerdo a las teorías prevalentes a día de hoy, se piensa que los DTM están relacionados con el equilibrio de todo el cuerpo5.

Dicho equilibrio se debe a que el organismo en su totalidad actúa a través del principio de compensación. Cuando aparecen alteraciones en el tercio superior del cuerpo, eso conduce a cambios compensatorios a través de la tensión muscular que se produce en la región de la columna, lo que fuerza a una corrección de la posición o la postura. Estos cambios adaptativos, ocurren a todos los niveles, sin que el cuerpo presente una tolerancia a ellos1,5.

Basándose en esto, se ha relacionado la articulación temporomandibular con múltiples alteraciones en diferentes partes del cuerpo, entre las que se incluyen la columna cervical, dorsal, la musculatura isquiosural… resultando relevante la evaluación conjunta de estas estructuras. Existen varias hipótesis que han relacionado estas estructuras como el control postural, la duramadre y las cadenas musculares6, versando todas ellas a través de relaciones fisioanatómicas.

 

La articulación temporomandibular y el raquis cervical

Los pacientes con disfunciones de la columna cervical pueden presentar dolor y disfunción en la región mandibular y facial, encontrándose la mayor incidencia, en el raquis cervical alto cuya patología condiciona o provoca la posición disfuncional de la ATM7. Ya, Von Piekartz en 2011, planteó que en pacientes que han sido diagnosticados de cefaleas de origen cervical, se ha sobrevalorado dicha articulación, dejando de lado otras patologías como los DTM, los cuales no reciben la suficiente atención8.

Para el enfoque de esta estructura, debemos tener en cuenta el concepto de interdependencia regional el cual establece que, si se reduce la movilidad en un segmento, esto podría desarrollar dolor en segmentos cercanos y funcionales, con la función de compensar la hipomovilidad4. Ilustrando esta teoría, cabe destacar que la columna cervical y la torácica presentan lazos anatómicos y biomecánicos.

La columna cervical es la región corporal la cual ha presentado un mayor número de artículos que defienden dicha relación. De los distintos abordajes estudiados, el uso de una férula oclusiva sagital ha demostrado ser el tratamiento más eficaz, proporcionando en un corto periodo de tiempo, mejoras en los síntomas de DTM, una disminución de la tensión muscular que aumenta el rango de movimiento y una disminución de las cefaleas. El uso de las manipulaciones a nivel de la charnela occipital por parte de un fisioterapeuta especializado, ha demostrado una mejora en el rango de apertura de la boca, así  como aumentan los umbrales de dolor a la presión en el temporal. La aplicación de una terapia manual convencional y un programa de ejercicio terapéutico, han demostrado que por sí mismos no proporcionan beneficios a este tipo de pacientes. Sin embargo, sí es eficaz la combinación de ambas ayudas en la disminución de la intensidad del dolor y el rango de movilidad de la articulación9.

 

 

Bibliografía

1.Saito ET, Akashi PMH, de Camargo Neves Sacco I. Global Body Posture Evaluation in Patients with Temporomandibular Joint Disorder. Clinics (Sao Paulo). 2009;64(1):35–9.

2.Tuncer AB, Ergun N, Tuncer AH, Karahan S. Effectiveness of manual therapy and home physical therapy in patients with temporomandibular disorders: A randomized controlled trial. J Bodyw Mov Ther. Elsevier Ltd; 2013;17(3):302–8.

3.George JW, Fennema J, Maddox A, Nessler M, Skaggs CD. The effect of cervical spine manual therapy on normal mouth opening in asymptomatic subjects. J Chiropr Med. 2007;6(4):141–5.

4.Packer AC, Pires PF, Dibai-Filho AV, Rodrigues-Bigaton D. Effect of upper thoracic manipulation on mouth opening and electromyographic activity of masticatory muscles in women with temporomandibular disorder: a randomized clinical trial. J Manipulative Physiol Ther. National University of Health Sciences; 2015;38(4):253–61.

5.González-Iglesias J, Cleland J a, Neto F, Hall T, Fernández-de-las-Peñas C. Mobilization with movement, thoracic spine manipulation, and dry needling for the management of temporomandibular disorder: a prospective case series. Physiother Theory Pract. 2013;29(8):586–95.

6.Walczyńska-Dragon K, Baron S, Nitecka-Buchta A, Tkacz E. Correlation between TMD and cervical spine pain and mobility: is the whole body balance TMJ related? Biomed Res Int. Hindawi Publishing Corporation; 2014;2014:582414.

7.Bretischwerdt C, Rivas L, Palomeque L, Alburquerque F. Efectos inmediatos del estiramiento de los músculos isquiosurales en el sistema estomatognático en la cervicalgia mecánica. Osteopat Cient. 2009;4(2):39–46.

8.Mansilla Ferragud P, Boscá Gandia JJ. Efecto de la manipulación de la charnela occipito-atlo-axoidea en la apertura de la boca. Osteopat Cient. 2008;3(2):45–51.

9.Sasián Ramírez de Arellano, R., Castillo Lozano, R. Análisis de la biomecánica de la articulación temporomandibular y su repercusión a otros niveles corporales. Una revisión bibliográfica. Escuela universitaria de Osuna, Junio 2016.

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