LOS TIPOS DE HAMBRE

En Grupo Médico López Cano y, concretamente, en su Unidad de Obesidad, consideramos que la toma de conciencia sobre la existencia de diferentes tipos de hambre es muy importante para poder identificarla y satisfacerla. Por ello, aquí os dejamos otra publicación que nuestra psicóloga quiere compartir con todos vosotros:

Los diferentes tipos de hambre son:

-Hambre visual, que se corresponde con la expresión de que “comemos con los ojos”.

¿Os ha pasado alguna vez que, en un restaurante self-service o buffet, habéis cogido más comida de la que necesitáis?

Muchas veces escogemos la cantidad de comida que vamos a consumir por medio de la vista. Esto se debe a que los alimentos nos resultan muy atrayentes por su forma, color o manera en que están cocinados, y nos parece que “tienen muy buena pinta”.

Ello hace que, frecuentemente, consumamos más de lo que podemos o que nos sobre mucha comida en el plato cuando descubrimos que “no podemos más”. En situaciones normales, este tipo de hambre puede controlarse sirviéndose la ración adecuada y alejando de nuestra vista el resto de comida.

-Hambre olfativa, la que nos provoca el aroma que se desprende de un alimento o de un plato bien cocinado.

También puede ocurrir que, a menudo, comamos porque estemos al lado de alguien que lo hace y su comida desprenda un olor que nos provoque el “hambre”; y no hace falta que el producto sea una “exquisitez”, puede ocurrirnos con algo tan simple como el pan tostado. En estas ocasiones, nos sorprendemos ingiriendo comida por el simple hecho de que el de al lado lo hace y “¡mm!” “¡Qué bien huele!” “¡Voy a hacerme yo también una tostada!”.

-Hambre bucal, que es aquella que aparece para satisfacer el deseo de obtener las sensaciones placenteras que nos provocan los sabores de los diferentes alimentos.

Este tipo de hambre depende de factores genéticos, hábitos alimentarios, tradiciones culturales, etc.

-Hambre estomacal, que surge de las sensaciones de “tener un agujero en el estómago”.

Esto ocurre porque este órgano está condicionado por la cantidad de alimentos que solemos consumir. De modo que, si tendemos a consumir alimentos en exceso, sentiremos un vacío en el estómago a ciertas horas; y al consumir menos cantidad de la que estamos acostumbrados. O, al revés, tendremos sensaciones de “estómago lleno” si solemos comer poco o en horas diferentes. A este respecto, me gustaría recordar que las cantidades que debemos consumir van en consonancia con nuestro peso, altura y requerimientos energéticos.

Entonces, ¿por qué no acostumbramos a nuestro estómago a consumir la cantidad necesaria de alimentos y en los momentos que así lo requiera?

Esto es importante, ya que lo que satisface el hambre estomacal es la cantidad adecuada de alimentos y la variedad de los mismos.

 

-Hambre mental, que está condicionada por nuestro propio pensamiento.

Surge cuando nos decimos a nosotros mismos que “esa comida” es la que debo, me conviene, necesito, me merezco o tengo que consumir.

Es importante saber que es muy difícil satisfacer este tipo de hambre, puesto que la mente siempre está en funcionamiento y, en el momento que consiga que la consumas (“esa comida”), te desafiará a que lo hagas con otra.

-Hambre de corazón, que es la que puede dar lugar a la alimentación emocional.

Este tipo de hambre surge porque no sabemos diferenciar el agujero del estómago y el del corazón. Pensamos que tenemos hambre cuando en realidad es otra cosa.

Y, ¿qué otra cosa es?

Para descubrir lo que nos ocurre, la mejor manera es mediante el autoconocimiento.

Pero, además podemos identificarla por los siguientes aspectos: aparece de repente y en forma de “antojos” por determinados alimentos, surge la necesidad de satisfacerla inmediatamente, se continúa comiendo incluso estando lleno y, posteriormente, aparecen autorreproches y sentimientos de culpa, vergüenza e insatisfacción con uno mismo.

Entonces, ¿existe otra manera de satisfacer el hambre de corazón?

Sí, pero la comida no es el medio.

La cantidad de alimentos consumidos y la velocidad con la que se ingieren es claramente superior a la que tendría lugar en condiciones normales y, aún así, los sentimientos que aparecen son desagradables. Por ello, es imprescindible buscar otra manera de satisfacerla.

Algunas opciones pueden ser: prepararnos la comida con atención y cariño (y no utilizar productos envasados), innovar en la cocina con diferentes especias y condimentos, tratarnos como si fuésemos un invitado, encender unas velas, poner unas flores, utilizar la vajilla que nos gusta, en definitiva, sentirnos amados y cuidados.

-Hambre celular, que ocurre a nivel fisiológico y surge de los requerimientos de energía cuando llevamos mucho tiempo sin comer.

Este tipo de hambre aparece poco a poco y puede saciarse con diferentes alimentos, no es necesaria la ingesta inmediata y se consigue satisfacer cuando hay una sensación agradable de plenitud, que refleja que se han recuperado los niveles necesarios de azúcar y nutrientes.

Esta última es el hambre que más debería impulsarnos a comer, sin renunciar al placer que podemos experimentar mediante la vista, el olfato y el gusto; y atendiendo las sensaciones de plenitud generadas en el estómago.

 

¿Estáis preparados para atender a todas las señales que os envía vuestro cuerpo? Sólo así podréis hacer modificaciones, ¡siempre y cuando sean convenientes!

Esta publicación también la podéis encontrar en  http://www.quererseespoder.com/tiposdehambre/

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