¿QUÉ ES LA EPICONDILITIS O CODO DE TENISTA?

El famoso codo de tenista o de golfista, es una patología que trae de cabeza tanto a los profesionales de la salud como a los pacientes. En este artículo, vamos a acercarnos un poco a esta patología, así como a sus causas y tratamiento.

 

¿Cómo podemos definirla?

La epicondilitis se define como un proceso degenerativo que aparece en la cara más externa del codo (epicóndilo), debido a un uso repetitivo de la musculatura que se inserta en esa misma zona¹.

Se describe como la inflamación de la inserción del tendón común de los músculos extensor radial del carpo y del extensor común de los dedos³.

 

¿Por qué ocurre?

Dicha musculatura es aquella que se encarga de la flexión dorsal de la muñeca principalmente, por lo que la principal causa de aparición de esta patología será la repetición de dicho movimiento, el cual normalmente acontece en el brazo dominante¹²³.

Este concepto se basa en la teoría de que cada repetición de alguna actividad produce un nuevo trauma, dando como resultado la afectación de la estructura¹.

Normalmente, dicha flexión de muñeca se asocia a la ocupación laboral, por lo que es muy frecuente ver esta patología en profesionales de la peluquería, la hostelería…etc³. El codo de golfista tiene una prevalencia del 4 al 7% de la población y es más frecuente entre los 30 y los 50 años de edad¹².

Existen estudios sobre la vascularización de los tendones que se insertan en el epicóndilo, que indican que la irrigación de esa zona es menor que en las zonas circundantes, haciéndola más vulnerable a los microdesgarros secundarios a traumatismos repetitivos, con lo que genera una reparación inadecuada que, a largo plazo, desencadena un dolor crónico¹.

Aunque el dolor suele encontrarse en el codo, cuando la epicondilitis alcanza un grado considerable podemos encontrar dolor irradiado por todo el brazo¹.

 

¿Cómo podemos identificarla?

Hay varios signos que nos ayudan a identificar la epicondilitis. Los pacientes suelen referir dolor en la cara lateral del codo que puede irradiarse al tercio más cercano a la cabeza del antebrazo, sensación de debilidad en los agarres y debilidad para levantar objetos, sobre todo con la muñeca extendida². También encontraremos diversos signos que nos ayudaran al diagnóstico:

En primer lugar, la presión sobre la cara lateral del codo será dolorosa, debido a la inflamación de la zona. También podemos evidenciarla realizando una flexión dorsal resistida de muñeca, con la cual pondremos en evidencia la inserción de la musculatura afecta, así como también podemos realizar el movimiento contrario, colocando la musculatura en estiramiento para así tensar de nuevo dicha inserción.

Estos tres signos nos acercaran a la sospecha de la presencia de una epicondilitis, la cual siempre deberá ser diagnosticada por un médico traumatólogo, el cual realizará un diagnóstico diferencial con otras patologías para descartar cualquier otra opción, ya que, en ciertos casos, la cirugía toma un papel determinante1.

En nuestros días supone una gran demanda asistencial¹³, ya que en un 90% de los casos su tratamiento dependerá del departamento de fisioterapia, el cual se basará en:

  1. Cese o disminución de la actividad.
  2. Aplicación de medios físicos considerados por el médico y el fisioterapeuta en un trabajo multidisciplinar.
  3. Corrección de anormalidades biomecánicas.
  4. Aumento de la fuerza, flexibilidad y resistencia.

Fuentes:
1. Chaustre Ruiz, Diego Mauricio Epicondilitis lateral: conceptos de actualidad. Revisión de tema Revista Med, vol. 19, núm. 1, enero-junio, 2011, pp. 74-81 Universidad Militar Nueva Granada Bogotá, Colombia.
2. Dr. Enrique Vergara-Amador,I Dra. Kinsthmena Andrea Ardila Buitrago,I Dr. Luis Fernando Calixto,Fundamentos anatómicos de la epicondilitis lateral. Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología 2011;25(2):149-158.
3. Zamudio-Muñoz, Laura Angélica; Urbiola-Verdejo, Marcos; Sánchez-Vizcaíno, Pedro Miguel Factores sociodemográficos y laborales asociados con epicondilitis lateral de codo Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social, vol. 49, núm. 1, 2011, pp. 59-64 Instituto Mexicano del Seguro Social Distrito Federal, México.

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